No creo que nadie se atreva a responder con un sí a esta pregunta, al menos no de manera pública, sin embargo el afán de notoriedad de las marcas, y sobre todo la autoexigenca de algunas agencias o departamentos de marketing por generar campañas «virales», está provocando que se cruce la línea entre una buena creatividad y la pura mentira, en ocasiones bordeando en la ilegalidad, con el único objetivo de llamar la atención y «dar que hablar».

Cada día es más frecuente oir que deteminada marca ha preparado un montaje para captar la atención del público, y generar ruido en torno a algún hecho sorprendente. Hace apenas unos días todas las televisisones del mundo se hacían eco – e inlcuso algunas interrumpían sus programaciones – para emitir en directo la señal de un extraño globo aerostático desplazándose a la deriva y con un supuesto niño en su interior. Finalmente, se descubrió que todo era un montaje de los padres para salir en la tele y conseguir «popularidad».

En este caso no había ninguna marca ni empresa detrás de esta mentira, que tuvo en vila a millones de personas; pero abundan los casos en que sí hay marcas detrás de estas grandes mentiras/montajes, como el del famosos meteorito que al parecer había caido en letonia, y que ha resultado ser un montaje de la compañía telefónica Tele 2 para llamar la atención. El problema es que descubierto el entuerto resulta que la broma no le ha hecho ninguna gracia al gobierno letón que ha decidido cancelar todos los contratos con esta compañía y cargarles los gastos de los científicos desplazados a la zona del supuesto impacto.

http://www.marketingnews.es/internacional/noticia/1043193028505/peligros-crear-eventos-falsos.1.html

Sin embargo, y en la misma línea pero con un enfoque mucho más original y sobre todo «inocente», y casi «tierno», Heineken ha realizado una acción que al contrario de la acción de Tele 2 ha arrancado una sonrisa entre sus «víctimas»:

http://www.marketingnews.es/internacional/noticia/1043155028505/heineken-gasta-broma-aficionados-milan.1.html

En ambos casos se parte de una mentira para sorprender y llamar la atención, sin embargo en un caso el único objetivo es llamar la atención sin más contenido que la satisfacción de proclamar «mirad, os he engañado a todos», mientras que en el segundo caso, se parte de una pequeña mentira para dar una verdadera satisfacción a sus clientes potenciales. No hay color, ¿verdad?

Por último, os lanzo una pregunta, ¿hasta que punto se deteriora la credibilidad de una marca, cuando es capaz de utilizar la mentira con el unico fin de llamar la atención?, ¿si es capaz de mentirnos en algo tan banal, que no haran para «vendernos sus productos»?.

Espero vuestras opiniones.