Facebook está de moda en los medios. Ya lo estaba antes pero tras su salida a bolsa la explosión de articulos, post , etc ha sido exponencial.

Y los hay de todos los colores como el de enrique dans que defiende el potencial de facebook aunque a día de hoy no consiga resultados, o como el de Javier Martin en el país que mete a facebbok en el saco de pufos 2.0 junto a Groupon y Zynga.

En el otro lado, Google con mucho menos ruido ya ha demostrado su solvencia como modelo de negocio y lidera, con mucho, el territorio online. Además, hay quien espera movimientos estratégicos de Google que le permitan obtener una posición privilegiada en el único nicho que se le resiste: las redes sociales.

fuente: www.seekingalpha.com

Así que la cuestión es: ¿nos quedamos con el potencial, o apostamos por el resultado?. En términos futbolísticos sería lago así como ¿nos quedamos con el joven valor de la cantera? – que parece que apunta maneras – ¿o apostamos mejor por el futbolista consagrado? – que nos garantizará los resultados que esperamos-. La respuesta es fácil, quédate con los dos.

Si no puedes quedarte con ambos, elige a la estrella consagrada para tu marketing online, siempre que cuentes con recursos para competir en un mercado que es más maduro (el posicionamiento en buscadores, tanto orgánico como patrocinado) y más «peleado».

Si no tienes recursos, quizá solo te quede apostar por Facebook (aunque no nos engañemos, la gestión de un perfil consume mucho tiempo, que es nuestro bien más caro), aunque aquí el problema está en rentabilizar tu inversión, y sobre todo, en el plazo a partir del cual empieces a obtener tu retorno.

Sea cual sea tu elección, el secreto para que tengas éxito es que además de tu joven promesa – o tu futbolista consagrado – construyas todo un equipo que sea capaz de hacerse con la pelota (clientes) y transformar las ocasiones de gol (presupuestos, puntos de venta, etc) en goles (ventas) que te conduzcan a la victoria (beneficios). Así que ni con Google ni con Facebook basta para ganar el partido. Necesitas otros nueve jugadores que les asistan en las conversiones (goles), organicen el juego, defiendan tu portería, etc. Y también un equipo técnico que se ocupe de entrenar bien cada faceta del juego, mantener en forma al equipo, u organizar la estrategia del equipo.

Otro ejemplo de alto potencial y bajo rendimiento o aprovechamiento, es el agua de lluvia, el agua de mar o la energía del núcleo. Todos con gran potencial, pero escaso o nulo aprovechamiento. Seguro que llega un día en que todo ese potencial seamos capaces de aprovecharlo, pero hasta entonces tenemos que seguir bebiendo y consumiendo energía de las fuentes actuales, aunque su potencial sea menos atractivo. A fin de cuentas, son las que sacian nuestra sed, y alimentan nuestra empresa.

Y tu, ¿con quien te quedas?