Una de las frases que más repito tanto a mis amigos como a muchos de mis clientes es que «una web es necesaria pero no es suficiente». Y a menudo, esa frase viene después de escuchar algún comentario del tipo «pero si yo ya tengo una web».

Y aquí es donde reside el mayor problema de las pymes españolas. A menudo pensamos que con el mínimo esfuerzo obtendremos el máximo resultado. Tal y como explico en el articulo de «Haztelo tu mismo…pero luego no te lamentes», en Internet las cosas no son tan fáciles como parece. ¿De verdad te crees que montar una web tu mismo en un de esos servicios de todo a 100 te va a sacar de la crisis?. y por extraño que parezca, la mayoría se lo cree.

Para que quede claro, creo que tener una web es mejor que no tenerla, pero para tener una mala web mejor no tenerla. Nuestro sitio web sigue siendo en muchos casos, nuestra carta de presentación, y ya se sabe que «solo hay una oportunidad de causar una buena primera impresión». Pese a ello la mayoría de las pymes se conforma con tener «cualquier web» y en muchos de esos casos, los máximos responsables de esas pymes no quieren involucrarse en su desarrollo, dejándolo en manos «de los de Internet».

¿Alguno de vosotros se imagina a un comerciante que a la hora de abrir una tienda nueva se despreocupe de su ubicación, diseño, accesos, renta, etc y lo deje todo en manos de la inmobiliaria?. Pues eso es lo que ocurre con la inmensa mayoría de los sitios webs, que quedan en manos de los programadores. Los cuales saben programar, pero no saben del negocio.

En el fondo lo que ocurre es que a la mayoría de esos empresarios «Internet les pilla lejos» y aun utilizándolo ellos en su día a día (como consumidores), no son capaces de comprender que sus propios clientes también lo están utilizando, y por simple desconocimiento (o miedo) dicen eso de «yo conozco a mis clientes y no están en Internet».

Hace apenas diez años, en cualquier calle comercial de cualquier ciudad española se podían ver dos o tres agencias de viajes. ¿Cuentas se ven ahora?. Los viajes y las reservas de hoteles, son uno de los sectores «maduros» en Internet. Y hace ya varios años que la agencias de viaje tradicionales se han sustituido por las centrales de reservas online, paginas webs y portales de viajes. En su momento, quien no supo adaptarse al medio acabó cerrando, y al mismo tiempo quien se anticipó, consiguió generar un prospero negocio (que se lo pregunten a Booking, Toprural, Atrápalo y compañía).

Hoy en día todos los hoteles cuentan con página web propia y en la mayoría, se puede reservar directamente en la misma. La competencia por atraer al visitante online es feroz y los intermediarios empiezan a perder visitas en favor de los propios hoteles. Éstos han decidido recuperar el control sobre su estrategia online y buscan captar las reservas de forma directa para reducir las comisiones que pagan a los intermediarios. Recientemente, en Impulsa hemos ayudado al Hotel Imperial de Valladolid a pasar de un presencia online meramente estética, a una presencia online que mejore su posicionamiento en buscadores e incremente las reservas directas. Es decir, una presencia en Internet orientada a potenciar su negocio.

hotel imperial antes

Pagina principal Hotel Imperial (antes)

hotel imperial despues

Página principal Hotel Imperial (después)

¿Sigue habiendo agencias tradicionales?. Rotundamente sí. Y seguirán existiendo siempre que sepan adaptarse, complementen su estrategia con una presencia online que facilite a sus clientes sus gestiones; y den un servicio diferenciado, personalizado y de valor añadido. Sin embargo, la gran mayoría ha cerrado o cerrará por no adaptarse a los tiempos, o mejor dicho a las necesidades y deseos de sus clientes.

Al igual que con el sector de los viajes, la gran mayoría de los sectores, negocios y pymes tienen en Internet una amenaza y una oportunidad. Amenaza por el incremento de la competencia, y oportunidad porque ellos mismos van a poder acceder a nuevos mercados y clientes, al tiempo de atender mejor a los que ya tienen. Para aprovechar esa oportunidad, tener una web no es suficiente y es necesario desarrollar una estrategia online que se integre con la estrategia del negocio tradicional. No se trata de vivir en dos mundos paralelos, sino de integrar herramientas y canales en favor de los objetivos de la empresa.

Antes de desarrollar un sitio web o de rediseñar el ya existente, es imprescindible fijar tres elementos esenciales:

1. A quién me quiero dirigir: ¿qué público busco?, ¿dónde está?, ¿qué necesidades y problemas tiene?

2. Qué quiero conseguir: ¿cuales son mis objetivos?, ¿deseo mejorar mi imagen,mi comunicación, la atención al cliente, la captación de contactos o de consultas, ¿quiero vender en Internet?, ¿cuánto, cuándo, cómo?

3. Nivel de compromiso (inversión): ¿cuánto estoy dispuesto a arriesgar?, ¿qué recursos voy  destinar? económicos, humanos, etc, ¿durante cuanto tiempo?

En el fondo son las mismas cuestiones que nos plantearíamos en cualquier negocio tradicional a la hora de abrir un nuevo establecimiento. Si embargo, en Internet parece que se nos olvidan.

Una vez que se han respondido a esas preguntas, las empresas con la ayuda de los profesionales de marketing online ya pueden definir su plan de acción y las distintas medidas de difusión, promoción, captación, venta y fidelización de sus clientes.

La gran ventaja es que esas medidas pueden ser progresivas y en base a los resultado que se vaya obteniendo. No en vano, los costes son mucho más bajos que los de montar una oficina o una tienda tradicional, y el medio es mucho más flexible a la hora de poner en marcha las distintas estrategias.

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